Episodio 87: Vivian Abenshushan y el libro improbable

"Siempre quise escribir un libro improbable"

El día de hoy reseñamos el libro de Vivian Abenshushan (CDMX 1972), Permanente obra negra. Novela inexperta [título provisional] publicado por Sexto Piso, 2019.


Vivian Abenshushan (CDMX 1972), dice que siempre quiso escribir un “libro improbable”, un “no libro”. Quiso hacer un artefacto que cuestionara el hecho mismo de la escritura y los aparatos económico, político y social que se ocultan tras la “L” mayúscula de la institución llamada Literatura. Quiso producir una herramienta para hacer evidentes prácticas como la escritura literaria y el plagio, así como dar una respuesta desde el lenguaje mismo al sistema capitalista que se ha infiltrado en todos los espacios. El resultado es Permanente obra negra. Novela inexperta [título provisional] publicada por Sexto Piso en 2019. El libro es una de las narrativas experimentales más originales de los últimos años que nos remite a propuestas como las de David Markson, a los poetas simbolistas, o incluso al fichero de Walter Benjamin.

Escritora, editora y agente cultural, Abenshushan nacio en México en 1972. Publica en el 2004 su única novela El clan de los insomnes (Tusquets, 2004) —Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen 2002— para después, en Una habitación desordenada (El Equilibrista, 2007), y encontrar en el ensayo un recurso más eficiente, una “herramienta especulativa que abre espacio a la imaginación política y a un proceso que permite general una visión crítica del mundo”. En su trabajo como colaboradora y fundadora de Tumbona Ediciones muestra ya su interés por las artes visuales y el trabajo colaborativo. En Permanente obra negra, conjuga todos estos elementos, usando la ficha como un recurso instrumental para demostrar que el libro ya es un objeto obsoleto y la pagina tamaño carta un espacio demasiado amplio para escribir. La edición de 459 páginas se construye mediante seis ejes temáticos a los que ella denomina “series” distribuidos de tal manera que multiplican las posibilidades de la lectura e incluso aportan un sentido lúdico.

La primera serie, en tipografía BASKERVILLE, lleva el título del libro “Permanente obra negra” y recopila las notas de una mujer “que quiere dejar de escribir (del mismo modo)”. Es una narración en primera persona que reflexiona a cerca de las inquietudes, conflictos, y deseos de aquellos que quieran producir un texto que adquiera otro significado. En la segunda serie, “Archivo de escrituras negras” en BODONI, Abenshushan colecciona notas breves de la historia de la esclavitud junto con datos absurdos y peculiares de esta práctica, lo que le sirve como referente para hablar de una esclavitud literaria. En la siguiente serie, llamada “[título provisional]” y escrita en formato CORBEL presenta múltiples voces hablando a manera de murmullos o lo que ha de llamar “negros literarios” quienes hablan de su experiencia y de cómo se insertan en un proceso de producción masivo. Utiliza aquí un tono irónico para mostrar lo absurdo de una practica común, donde unos cuantos se apoderan y presentan como propio el trabajo intelectual y creativo de otros. En la cuarta serie, “El libro de los epígrafes”, en letra ADOBE CASLON PRO, Abenshushan hace un tributo a diversos pensadores, escritores, filósofos, y críticos, al recoger citas que hacen referencia a los temas principales que atraviesan en libro: la esclavitud, el conflicto posmoderno sobre las estructuras formales de la literatura y del objeto libro, la originalidad, el simulacro, el plagio, y el epígrafe mismo. Otros ilustran la postura de ciertos críticos en relación al papel del autor y la escritura con autores como: Stéphane Mallarmé, Ulises Carrión, Roland Barthes, Walter Benjamin, Cristina Rivera Garza, y la misma Abenshushan (Zingarona). La quinta serie la escribe en FRANKLIN GOTIC MEDIUM y se titula “Los artistas de la ficha”. Ahí, habla del fichero como “práctica estética” y dar cuenta del uso que muchos escritores y críticos han dado a papeletas, tarjetas, sobres usados, y hasta portavasos, para acumular sus ideas o las de otros. La autora se inspira en Walter Benjamín y las fichas que colecciona el filósofo alemán durante sus años de exilio, así como en David Markson y sus cajas de zapatos llenas de tarjetas. La última serie, “Instrucciones de uso” está en EUROSTILE y cumple la función no solo de manual para la lectura del libro, sino que, agrega más valor al volumen en su carácter de artefacto con imágenes, fotografías, diagramas, y cromos antiguos. En esta sección habla de la importancia del hipertexto, las acotaciones, el subtexto y la fugacidad de la letra escrita. Se percibe también un guiño al lector y una invitación al juego a manera que hacían los escritores simbolistas, para remarcar aún más el lado obscuro de la literatura. La autora logra este efecto y rompe con la idea de la novela lineal, para ofrecernos un discontinuo, un collage, un ensamble, a la manera de Markson. Al final la voz narradora dice que no ha borrado el libro “lo he tachado. He querido conservarlo por si al final lo necesitaba”.

Con este libro Abenshushan se posiciona una vez más, como una de las voces más estimulantes y originales de la crítica, literatura, políticas de la escritura, producción simbólica y cultural contemporánea y sus prácticas participativas. Permanente obra negra. Novela inexperta [título provisional] es para leerse una y otra vez, en cualquier orden, como consulta y como fuente de inspiración. Tenerlo junto al buró no sería mala idea.


Permanente obra negra. Novela inexperta [título provisional]
Vivian Abenshushan
Sexto piso
459pp