Una pareja construye un espacio a la vez seguro y un tanto claustrofóbico en el campo, lejos de la ciudad, de pandemias, guerras y un pasado de adicciones. Los días de Él transcurren frente al caballete, los de Ella cuidando del huerto y las gallinas. La rutina bucólica que en un inicio parecía una aventura se ha vuelto cotidianidad. Hasta que irrumpen la figura fantasmática de una zorra que se roba a las gallinas y acecha las noches, y la de una enigmática Visitante, desatando la puesta en escena de deseos triangulares y feroces que si bien rompen la monotonía, también amenazan las certezas de la pareja y sacuden sus cimientos de identidad. En Zorra, Gabriela Jauregui difumina las fronteras de lo animal y lo humano, de la intimidad y el instinto. Desnuda con precisión los abismos de lo cotidiano, y lo inquietante irrumpe como fuerza desbocada, cuya irresistible atracción representa su potencial condición de fatalidad.