Hablemos, escritoras.

259 saltos, uno inmortal

Alicia Kozameh · Alción Editora · 2012 · 174 pp

Novela

El inquietante título de esta novela lo demarca la palabra inmortal. Que uno de los saltos, dentro de la totalidad de ellos, sea inmortal nos resulta paradójico respecto al movimiento y su tiempo de concreción. A lo largo del texto de Alicia Kozameh ha encontrado el modo eficaz de narrar la diversidad de un pensar desde su condición: el desterrado. Este, a través de los flujos  de su conciencia, establece las pautas de lo posible y de su confontación con aquello que lo excede, lo exterior que denominamos realidad. En un solo salto se puede delimitar un sentido, por ejemplo: ver y en otro: oler, Esto es, en partes sustanciales de la vida se representan en la contundencia de un vocablo. En otros saltos la conciencia recorre espacios abiertos dando cuenta de los avances en diversas direcciones determinados por eso que llamamos vida (Salto 44). Escritura y toma de posición, determinación de narrar lo que no puede ni debe callarse, personajes enfrentados a sus propios designios en la larga búsqueda de la indispensable afirmación en un mundo inestable y sobrecargado de luchas, antagonismos; lugar donde se habita y donde sigue siendo nescesario poner puntos suspensivos.