Hablemos, escritoras.

Mantis Narrativa

Bolivia


La mantis es una bestia invertebrada cuya mala e injusta fama la precede. Todo porque puede, alguna vez, devorar al macho durante el apareamiento. La maledicencia olvida, sin embargo, que esta criatura es poderosa, no porque mate, sino porque lleva el oído en el corazón. En esa caverna ella metaboliza la experiencia, la descompone, y así, entre diástole y sístole, nos devuelve la vibración siempre única de una verdad.

Sí, nuestra Mantis devora con amor al lector y le ofrece a cambio una revelación. Escucha los latidos del mundo tóxico y dolorido, los modula en su tórax e inventa con ellos relatos que muerden y sangran, que abrazan y perdonan. Es fiel a la más noble vocación del editor: el descubrimiento. Y sin necesidad de hacer sombra o de protegerse en ella, sostenida en su magnífica y delicada estructura, sigue con curiosidad a sus compañeras de ruta en este camino escogido, el de crear.

¿Qué es, pues, ser una Mantis? Escribir como si se rezara al infinito universo. Narrar con el cuerpo. Masticar el texto, depredarlo, amarlo.